LA VOZ DEL FUTSAL - ESTADÍSTICAS

Barrio por barrio, club pr club

noviembre 22, 2020

SE ENCONTRARON DESPUÉS DEL PARTIDO... Y PASÓ ESTO

Durante muchos años, encarnaron una especie de antinomia en el futsal argentino. Uno, llevaba la bandera del juego atildado, del futbolista de buen pie, del estilo ofensivo, del talento individual por encima del esquema rígido… El otro, estaba identificado con la táctica por sobre la improvisación, el conjunto por sobre el individuo, la planificación por sobre la inventiva, el cuidado del arco propio por sobre la búsqueda del área rival…  Los dos, tanto Oscar Trama como Fernando Larrañaga obtuvieron grandes resultados en el plano local. En San Lorenzo y River, Oscar; en Boca, Fernando. Ambos ganaron campeonatos. Y considerando el gusto por la confrontación que tenemos los argentinos, podrían haber traspasado al ámbito personal sus diferencias futsaleras. Pero jamás lo hicieron. Me tocó entrevistar a los dos en numerosas oportunidades. No hubiera sido raro que,  incentivados por un entorno sediento de polémicas (en el cual los periodistas tenemos grandes responsabilidades), hayan tenido la tentación de emitir alguna opinión fuera de lugar, pero sí así fue, nunca cayeron ante ella. Todo lo contrario: siempre se encargaron de resaltar la faz humana del rival, reconociendo el paladar deportivo que los separaba.

En 2008, esa caballerosidad que los distinguía, salió a la luz, una vez más en un evento organizado por Claudio Frino. El productor de TV celebró las 300 emisiones de su programa en Fox Sports, los diez años de La Voz de Futsal, y los cinco de Pasión Futsal, con un evento en el Cedem de Caseros. Dicho estadio fue anfitrión de dos encuentros amistosos, donde se reunieron figuras de diversas épocas. A uno de los equipos lo dirigió Larrañaga y al otro, Trama. Durante toda la jornada reinó el clima distendido y el juego fue una excusa para que los protagonistas pasaran una tarde divertida.

Y en uno de los cruces más esperados, al concluir uno de los cotejos, Trama y Larrañaga se encontraron dentro de la cancha. Los saludos, las sonrisas, las bromas, prevalecieron sobre cualquier signo de enemistad.  

Cuestiones generacionales, posiblemente, fueron gravitantes para que hoy, ninguno de los dos siga dirigiendo. Pero no cabe duda de que son dos exponentes muy fuertes de nuestro futsal. Y si más de uno los extraña, está claro que no es por casualidad.


 
Junta a Alberto "Kike" Ocampo.
Con Alberto "Chupete" Carfagna.
Trama, llevado en andas.
Larrañaga, sonriente junto a Charly Fernández.

noviembre 20, 2020

UNA ANÉCDOTA CON EL LOUSTAU FUTSALERO

En el invierno de 1999, Villa Modelo le ganó a Newell’s en su estadio de Gerli. El marcador se inclinó para el lado del local por 4-3, en el contexto de un campeonato donde los dos disputaban cada partido, pendientes de su bajo promedio. Este era el primer encuentro de la segunda rueda. Hasta aquí, Villa Modelo era uno de los dos equipos que hubieran tenido que bajar de categoría, junto a Lamadrid. Finalmente, los Carceleros se fueron a la B, al igual que Platense, y Modelo y los rosarinos se quedaron en Primera.

En un trámite “a puro nervio”, el local obtuvo tres puntos clave en su lucha por permanecer en la divisional. En su ajustado triunfo, los goles los convirtieron Daniel Guijo,David Regueiro, Gustavo Gulino y el “Perro” Darío Suárez. ¿Otros futbolistas que alistó el local? Los arqueros Gastón Gandur (el titular) y Miguel “Muzza” Ricchezza, Martín López, Juan Graciano y Andrés “Oso” Figueredo, que resultó expulsado y que, años después, dirigiría a Villa Modelo e Independiente. La dupla Motzo-Moreira dirigió al equipo. En Newell’s –dirigido por Pedro Haro-, los tres goles los marcó Torletti.

Pero ¿a qué viene tanta introducción? A que la dupla arbitral estuvo conformada por Carlos Stockas y Patricio Loustau. Ambos llegarían con el transcurso de los años a la primera de fútbol de campo. En consecuencia, dejaron el futsal a medida que sus respectivas carreras avanzaban. En referencia a Loustau, entonces de 24 años, su ascendente campaña lo catapultaría a la condición de internacional, con la posibilidad de arbitrar también los partidos más renombrados del fútbol argentino.

Aquella noche se desempeñó como asistente, por lo que previamente, dirigió el cotejo preliminar, que ganó Villa Modelo 2 a 0 con goles de Maximiliano Tapia y Marcelo Estefan. Otros miembros del plantel dueño de casa eran Marcos Barraza, Diego Enrique, Rodrigo Banicki y el arquero Joel Salinas.

La anécdota, tiene que ver con mi salida del estadio, a altas horas de la noche de un sábado. Por motivos obvios no era recomendable andar solo por la calle en busca de la llegada de un colectivo, en instancias como ésta. Y fue el propio Patricio quien tuvo la amabilidad de sacarme en su auto de la cancha, y acercarme, según lo que mi memoria alcanza a recordar, a la Avenida Mitre o a Constitución. 

En el trayecto, el coche de Loustau “devoraba” cuadras en la semipenumbra de una barriada del conurbano. Pasamos por un sitio en el cual había un grupo de muchachos reunidos en la vereda, a nuestra izquierda. En silencio,  mirando de reojo y con desconfianza, los dejamos atrás… Si el peligro sólo estaba en nuestra imaginación nunca lo supimos. Pero si bien no recuerdo ninguno de los diálogos que tuve con el joven réferi en aquel viaje, si me quedó grabada una frase que mencionó cuando, aliviados, entendimos que ya no corríamos riesgos: “Acá hay cada nene…”

Luego de su ida del futsal, me crucé con Loustau sólo unas pocas veces. El cordial saludo caracterizó esos encuentros casuales. Nunca tuve la oportunidad de mencionarle esta anécdota. Pero a lo mejor,  estas líneas podrían servir para rescatar de su memoria antiguas vivencias de su paso por la disciplina.  

noviembre 18, 2020

APUZZO NO SABÍA QUE ENTRARÍA EN LA HISTORIA GRANDE

 

 

En 2010, comencé un nuevo programa de radio. Se llamaba “Futsal, Ayer, Hoy y Siempre” e iba por Radio Gol, una emisora online, una vez por semana. En una de las emisiones se realizó un programa-homenaje a Huracán, una de las entidades históricas de la actividad. Concurrieron al estudio varias figuras que representaron al Globito en diversas épocas, Diego Ares, Alejandro Cacheiro, Sebastián Espigares, Juan Manuel Meles y un ex jugador que yo no sabía que estaría esa noche en el programa: Néstor Apuzzo. Este último, era el más veterano del grupo. Había jugado futsal en Huracán en los primeros años de la década del Noventa, antes que sus compañeros. Una vez retirado, también dirigió al equipo en la disciplina. En 1998, se colocó el buzo de DT en dupla con el “Gallego” Cacaviello.

Luego comenzó un extenso período en el cual fue técnico y coordinador “quemero” en cancha de once, desempeñándose por momentos, como entrenador interino de Primera División. Entre 2007 y 2011 trabajó en la filial del Barcelona en la Argentina, siendo éste el período donde concurrió a la mencionada entrevista radial. Lo que Apuzzo no sabía –ni nadie de los que estábamos esa noche en el estudio- era que un tiempo después, sería protagonista de una de las más grandes alegrías de Huracán de todas las épocas.

En noviembre de 2014, asumió una vez  un interinato en el Globo, tras el alejamiento de Frank Kudelka. Huracán no tenía una buena colocación en el Nacional B, aunque había quedado clasificado para una de las semifinales de la Copa Argentina. Con Apuzzo en el banco, el equipo superó en dicha instancia a Atlético Rafaela y en la final, venció a Rosario Central en definiciones desde el punto penal, consagrándose campeón del certamen federal. Pero no terminaron aquí los éxitos. El Globo recuperó terreno en el torneo local y finalmente obtuvo uno de los ascensos, cuando dio cuenta de Atlético Tucumán en tiempo suplementario.

Sin embargo, en Primera los resultados no lo acompañaron y Apuzzo regresó a las inferiores. De todos modos, volvería a tener más interinatos a su cargo, más adelante. En total, alcanzó una cantidad de nada menos que nueve períodos al frente de la primera división.

En nuestro blog dedicado al programa, quedaron impresas las siguientes líneas: “…un club que si bien jamás salió campeón, luego de Boca y River es el que mayor cantidad de temporadas intervino en la actividad, pues sólo faltó en 1988. Nos visitaron figuras de todas las épocas del equipo de Parque Patricios: Néstor Apuzzo, Diego Ares, Alejandro Cacheiro, Juan Manuel Meles y Sebastián Espigares. Juntos, revivieron las infaltables anécdotas, recordaron a los grandes conjuntos del Globito (el campeón moral del 97, donde sólo no fue campeón porque el Tribunal de Disciplina le quitó 15 puntos, fue la "vedette") y se emocionaron al rememorar al fallecido dirigente Oscar Meles, pionero del futsal en la institución”.

Foto: Apuzzo, Ares, Pablo Wildau, Cacheiro, Meles y Espigares, en Radio Gol.

 

noviembre 16, 2020

DOS CRACKS EN TIEMPOS DE "NO SELFIE"

 

 

En ocasión de la disputa de la Copa América en la Argentina, Brasil llegó provisto de grandes figuras, siendo Falcao el jugador que más repercusión generó entre la afición de nuestro futsal. Por aquel entonces (septiembre de 2011) si el crack brasileño no era el mejor futbolista del mundo, no distaba mucho de serlo. Por eso, no eran pocos los que querían sacarse fotos con él. Y Falcao, accedía gustoso a las requisitorias de los futsaleros argentinos y de otras nacionalidades que se cruzaban con él en el estadio de Almirante Brown, donde se realizó el campeonato. Uno de los tantos que no quiso perderse la oportunidad de fotografiarse a su lado, fue Luciano Dopico. El ex arquero de Defensores de Belgrano, All Boys Saavedra y Kimberley, estaba afectado a la organización del evento, lo que puede deducirse de acuerdo al cartel que cuelga de su cuello. Después del triunfo de Brasil ante Perú por 8 a 1, el inefable “Luchi” buscó a la figura brasileña para retratarse junto a él, suceso para lo que era necesaria la presencia de una tercera persona que sacara la foto, pues faltaban algunos años todavía para que se instalara el furor de los celulares aptos para el modo “selfie”.El tercer integrante de este tercero –oculto del otro lado de la cámara- era quien esto escribe.

Días después, Brasil conquistaría esta nueva edición de la Copa América, al derrotar en la final a la Selección dirigida por Fernando Larrañaga. Falcao, apenas terminó el partido, casi no tuvo tiempo de festejar junto a sus compañeros y se fue rápidamente a Ezeiza, por compromisos que tenía en su país.

noviembre 14, 2020

LA FIDELIDAD DE UN HINCHA GENUINO

 

 

La gente que sustenta la actividad, está motivada por múltiples circunstancias. Los hinchas futsaleros, en una importante proporción, siguen a los equipos de primera cuando sus hijos o familiares cercanos juegan en las inferiores de los mismos clubes. Pero es frecuente que si los chicos dejan de jugar, los padres también dejen de acompañar al cuadro principal.

Claro, hay excepciones. Por ejemplo, el caso de Eduardo Castro, un hombre que siguió siendo fiel a Pinocho aún cuando sus hijos Juan y Santiago, terminaron su camino en las divisiones menores. Castro llevó su travesía por las canchas de la actividad en la época dorada del elenco de Villa Urquiza, tiempos en los que Pinocho acumuló trofeos en sus vitrinas en importante cantidad. A menudo acompañado por su hija Mariana, no se conformaba con ir sólo de local ni a los estadios cercanos, sino que su anhelo era el de estar presente también en zonas alejadas a su barrio. Así, había logrado un reconocimiento dentro su institución, y, probablemente, también a nivel general, dado que los hinchas genuinos que perseveran a través de los campeonatos, no son difíciles de reconocer y de admirar.  


 Castro únicamente disminuyó la asistencia a Pinocho, atraído por su primer gran amor futbolero: Excursionistas. Cuando la entidad del Bajo Belgrano comenzó su recorrido en el futsal –primero en liga y después en AFA- no sólo apuntó hacia allí sus pasos, sino que además fue uno de los impulsores de la disciplina, transformándose en dirigente de Excursionistas durante muchos años.

En las fotos, se lo ve entre los jugadores, celebrando un triunfo de 2008 (arriba) y el mismo año, junto al Pato Benes y su hija Mariana (abajo). 

noviembre 12, 2020

OSCAR "FREDY" CUBA: UN FUTSALERO NOTABLE

 

En enero de 2020 Oscar “Fredy” Cuba fue galardonado como “Ciudadano Ilustre” de la ciudad misionera de Montecarlo. Este premio se corresponde con una notable trayectoria salonista de Cuba, que nació en Misiones pero es un referente a nivel general del país futsalero. Su federalismo ha sido tan amplio que llegó desde el norte, al punto extremo sur, ya que por ejemplo, también descolló en Tierra del Fuego con Filial River, un equipo que tuvo momentos de gran lucimiento a nivel nacional.

Es cierto: su apellido está más vinculado con la CAFS, pues Cuba ha sido un gran referente de esta Selección, siendo miembro de su cuerpo técnico, una vez retirado.

Pero en AFA también supo incursionar. Su paso fue breve pero dejó un rastro rutilante. América del Sud y All Boys fueron los equipos que tuvieron el placer de contar con sus servicios, en ambos casos, con Cristian “Maranga” Rodríguez Peratta como técnico. El entrenador lo conocía por sus actuaciones en el futsal de CAFS y lo incorporó a estos dos planteles, en 2005 y 2008 respectivamente. Cuando estuvo en América, ya con más de 30 años, su juego fue muy importante en el ascenso de los del Parque Avellaneda a Primera División, lauro que obtuvieron al derrotar a Rosario Central en la Promoción. Cuba no estuvo en los partidos definitorios, pero el juego que desarrolló en los cotejos donde intervino, seguramente será recordado por quienes vieron en acción su juego desequilibrante. 


 En All Boys participó en una segunda rueda y marcó 13 goles. Su aporte no alcanzó para que los de Floresta llegaran a la A, conquista que sí conseguirían al año siguiente.  

De su paso por las canchas de Buenos Aires guardo un querido recuerdo: una campera celeste y blanca con la inscripción Selección Argentina de Futsal, que Fredy conservaba de su período en la CAFS y que me obsequió cuando lo conocí personalmente. Me hizo este regalo en el estadio de Villa Modelo, luego de que América eliminara desde el punto penal a Central, llegando a la A por primera vez.   

Fotos: el equipo de All Boys de 2008. Cuba lleva la casaca número 11. Abajo, representando a Filial River de Tierre del Fuego. 

 

noviembre 10, 2020

ENTREVISTANDO A UN CRACK EN UN LUGAR ATÍPICO

 

 En uno de los primeros partidos de divisiones inferiores que presencié, Tigre fue uno de los protagonistas. Su sexta división se presentó en el desaparecido complejo Fair Play del barrio de Colegiales, donde Atlanta jugó como local luego de sufrir la clausura de su sede, cuando se le decretó la quiebra. No recuerdo mayores precisiones, pero sí que Tigre se consagró campeón del Apertura ‘98, hecho que si no ocurrió ese día, sucedió en una jornada muy próxima. El director técnico del juvenil elenco de Victoria era nada menos que Raúl de la Cruz Chaparro, quien también, junto con el “Pony” Silvera, dirigían a la primera división de Tigre en el futsal. Chaparro había tenido una trayectoria importante en cancha de once, donde entre otros, integró las filas de San Lorenzo, River, Instituto y el propio Tigre. En aquella sexta campeona, jugaba uno de sus hijos, Juan, que no continuó su carrera en el futsal sino que la desarrolló mayoritariamente en fútbol 11.

Otro de los cracks de aquella categoría ’85 era un tal Matías Lucuix. Pero ninguno de ellos permaneció mucho más tiempo en Tigre: unos años después la actividad se disolvió y cada uno siguió su rumbo. Lucuix recaló en la cuarta de River y muy pronto llegó a la primera división. Sólo un tiempito jugó en la Argentina y el resto es historia conocida: Europa, la Selección, su retiro y nuevamente el seleccionado, ahora en condición de técnico.

En  el verano de 2012, cuando jugaba en el Inter Movistar de España, tuve la oportunidad de entrevistarlo en un sitio poco frecuente para una nota: Avenida Márquez y Panamericana. Estaba de vacaciones en la Argentina y una gestión de su amigo Jonathan Sanzi –cuando faltaban varios años para que se convirtiera en dirigente de AFA- propició un fugaz encuentro en ese punto de la zona norte del conurbano. En el reportaje dialogamos, especialmente, de la Selección y su gran momento en el futsal internacional. En las dos últimas respuestas tocó el tema de los dos clubes del país en donde jugó. Fueron las siguientes:

-¿Extrañás a River?

-De River guardo los mejores recuerdos. Ahí lo futbolístico lo dejo un poco de lado, ya que nunca salimos campeones en primera. Personalmente, sí obtuve gran cantidad de títulos en cuarta y tercera, con Leo Magarelli casi todos. También sigo manteniendo una relación fabulosa con casi todos aquellos compañeros, inclusive con los técnicos. Eso es lo que más se valora. De hecho, en estos días que pasé en el país, compartimos un día entero en una quinta con varios de los amigos de River.

-Muy pocos saben que tus comienzos en el futsal fueron en Tigre...

-Sí, antes de pasar a River, estuve en las inferiores de Tigre. Teníamos un equipazo. Éramos un grupito que jugábamos juntos desde los seis o siete años. Salimos campeones varias veces. Lamentablemente, casi ninguno de esos chicos llegó, con excepción de Chaparro, el que jugó en fútbol de campo en varios equipos. Después sufrió un percance y debió abandonar, pero es uno de mis mejores amigos.

Foto: Lucuix en el verano de 2012, con el libro "25 Años de Futsal en la Argentina" entre sus manos y una atìpica esquina para una entrevista.

noviembre 08, 2020

LOS DE NICOLA

 

A veces, los cambios suelen ser bruscos e inesperados, como se vio en el posteo anterior, a propósito de Diego Giustozzi. En otras oportunidades, son mucho más graduales y llevan más tiempo, pero se trata de cambios, al fin. Como claro ejemplo, se podría poner a los De Nicola, una familia muy vinculada a la actividad, a partir de la incursión de Alejandro en la década del Noventa. Cuando fue tomada la fotografía que ilustra esta nota, ya corría el año 2008. El “pequeño” Lucas Nazareno jugaba en la séptima de San Lorenzo. Nacido el 6 de noviembre de 1996 –justamente dos días atrás cumplió 24 años- era uno de los integrantes del plantel azulgrana que, el día de la foto, jugó ante Pinocho. Entretanto, su papá, que estaba en el estadio en carácter de espectador, ya dirigía a la primera de Caballito, luego de haber tenido un paso muy exitoso por el Ciclón.

Los años fueron transcurriendo. En el largo camino de las inferiores Lucas modificó su trayectoria, yéndose a las divisiones menores de Caballito. En el club de la calle Nicasio Oroño escaló división tras división, hasta hacer su debut en la primera, si bien muy pronto emigraría hacia otro destino futsalero. En 2018, recaló en Vélez, que iniciaba su recorrido en el futsal de AFA, dirigido por Javier Arce, quien a su vez, había sido jugador de De Nicola padre, unas cuantas temporadas antes, en San Lorenzo. Así, se cerraba un curioso pero para nada extraño círculo, que incluía a padre, hijo, jugador y técnico. 

Fotos: la séptima de CASLA en 2008, con Lucas De Nicola, en el último lugar de la fila inferior.. Arriba, con su papá, Alejandro.

noviembre 06, 2020

GIUSTOZZI, DE LA PREOCUPACIÓN AL JÚBILO

 


 A veces la vida acerca hechos sorprendentes. En un abrir y cerrar de ojos pueden cambiar muchas cosas de manera inesperada. Algo así le sucedió a Diego Giustozzi, que en agosto de 2013 le concedió a La Voz del Futsal un reportaje que titulamos: “Trato de pensar en positivo pero no sé por qué todavía no puedo jugar”.De aquel día, es la foto que ilustra esta nota.

Giustozzi regresaba al país. Había jugado en España e Italia y volvía a River, luego de una extensa trayectoria en el futsal europeo. El 20 de mayo de 2013 formalizaba su vínculo con el club donde dirigía Facundo Ruscica, pero la AFA no lo habilitada pues todavía no había llegado su transfer. Y ya estábamos en agosto…

Decía Diego: “Uno tiene ganas de competir. Pero bueno, es lo que hay y por ahora, debo conformarme con aportar desde los entrenamientos y alentar en los partidos. Yo trato de pensar en positivo. Pero la verdad que no sé bien qué es lo pasa. Son cosas que no entiendo y no me quiero meter”.  

Finalmente, la habilitación llegó y el jugador logró estar presente en el último tramo del torneo. Pero la sorpresa estaba al caer: en el verano del 2014, se convertía en el DT de la Selección Nacional. En marzo de ese año tuvo su debut al frente de la albiceleste y lo que sigue es una historia más conocida, que tuvo su broche de oro con la coronación como Argentina Campeón Mundial 2016. Unos tres años atrás, la contrariedad por no poder jugar invadía a Giustozzi, quien durante la entrevista, entregaba estas tres opiniones:

-¿Te quedás en la Argentina definitivamente?

-No sé si tan así, aunque al menos un año me quedaré, ya que di mi palabra. Soy feliz acá y a nivel familiar también me interesa seguir en el país.

-¿Y si después te cae algún ofrecimiento del exterior?

-Como jugador, a Europa no vuelvo más. Ya es una decisión tomada. Si hay alguna posibilidad de volver como entrenador, lo evaluaré. Igual, hoy por hoy sólo tengo la cabeza en River.

-¿Cuál es el recuerdo que más te marcó de tu anterior etapa?

-Uno triste: cuando perdimos la final contra Tigre, en el 98. Eran otras épocas, otro futsal, otra gente. El técnico era Vicente De Luise, que es parecido a Facundo en su forma de trabajar. Por eso ahora quiero tener una revancha de aquella final, aparte porque acaba de salir campeón Boca.  

En el Clausura, el conjunto xeneize volvió a ser campeón y River terminó en el cuarto  lugar. El deseo de Giustozzi en este sentido no se cumplió, aunque sí pudo terminar su carrera futbolística en el club del cual es hincha y hasta convirtió un gol. Unas semanas más tarde, lo esperaba una de las grandes sorpresas de su vida.

noviembre 04, 2020

PICHONES DE CRACK EN UNA NOCHE DE RADIO

 

En uno de los primeros programas de La Voz del Futsal en Radio (segundo semestre de 2002), recibí la visita de dos goleadores de las inferiores de Franja de Oro: Sebastián Iribarne y Nicolás Cupito. En la temporada 2002, ambos estaban pasando por una notable racha goleadora en la cuarta división del club de Nueva Pompeya. Por ende, eran grandes artífices de las buenas actuaciones de Franja en este torneo. Poco después, los dos llegaron a la primera división y se afianzaron en la máxima categoría. La trayectoria futsalera de Cupito, no se estiró demasiado y siendo muy joven todavía, dejó de jugar. Se mantuvo en actividad hasta 2008. En 2011, después de un par de años inactivo, regresó pero nada más fue por esa temporada. Así y todo, a lo largo de su campaña totalizó casi cien goles.

Iribarne construyó una extensa campaña, que aún perdura. En 2007 se marchó a Italia, donde permaneció numerosas temporadas. A su regresó, actuó en La Ñata, Kimberley y 17 de Agosto. Sólo en la Argentina, convirtió aproximadamente 160 goles.

En relación a la visita de ambos a la radio, ésta se había producido cuando tenían 15 años. Los llevó hacia la emisora Daniel Pacín, directivo de la institución de Pompeya, quien en horario “pico” (pues el programa iba a primera hora de la noche) atravesó en su auto la Capital Federal y llegó a Vicente López poco después de comenzada la audición. Todavía recuerdo las disculpas que Daniel pidió por la demora que sufrieron. Pero su esfuerzo valió la pena y los tres pudieron relatar al aire sus sensaciones. Al tempo, Iribarne y Cupito dejaban atrás el camino de las inferiores para sumarse al mundo del futsal grande. 

Foto: los tres protagonistas de esta nota, unidos en la formación de Franja 2006. Pacín (el primero desde la izquierda, fila superior), Iribarne (segundo desde la izquierda, misma fila) y Cupito (último de la fila inferior).

noviembre 02, 2020

EL NOBLE GESTO DE DOS HERMANOS


 
Dos muchachos con los cuales mucho me he cruzado en mi periplo por las canchas, son los hermanos Porta. Leonardo y Javier estaban vinculados a Ferro en un principio, y cuando emigraron de la entidad verdolaga siguieron vinculados al futsal. Se los podía encontrar con asiduidad en las presentaciones de Caballito Júniors –donde Javier jugó e integró el cuerpo técnico-, aunque solían presenciar cantidad de partidos, atraídos por esta hermosa actividad. De tanto encontrarlos, entablé una buena relación con ellos. La estima, entiendo, era mutua, a tal punto, que en una oportunidad tuvieron un gesto que nunca olvidaré, y esta es una excelente ocasión para recordarlo.

Un sábado por la noche, cubrí un cotejo en el estadio de Estrella de Boedo. No puedo garantizarlo, pero pudo haber sido un Caballito-Rosario Central, en 2006. Quedamos con mi novia de entonces –esposa en la actualidad- en reunirnos luego del partido para ir al cine, algo que, por mi trabajo en el futsal (en horarios desacostumbrados para la gente “normal”), hacíamos realmente muy poco. Tratando de hacer buena letra, pacté con Romina un encuentro en la Avenida Cabildo, barrio de Belgrano. No sé si por un cálculo erróneo de mi parte, porque el inicio se atrasó o por qué motivo, mientras el encuentro se jugaba, supe que lamentablemente iba a ser imposible llegar a la hora acordada, lo que equivale a decir que en forma muy probable, en lugar de un momento de distensión, habría caras largas durante aquella salida de pareja. Y, peor aún, si me tomaba el colectivo de la línea 65 desde Avenida La Plata, como tenía pensado a priori, mi llegada se hubiera demorado tanto que a lo mejor ni valía la pena ver la película.

Pero Leo y Javier me salvaron esa noche. Les expliqué la situación y aunque sé que no les resultó cómodo atravesar una ciudad repleta de tránsito en esa hora complicada –máxime, porque ellos no iban muy lejos de la cancha de Estrella-, no pusieron ninguna objeción en alcanzarme hasta mi destino, en su auto. En el largo trayecto, mientras con impaciencia yo miraba a cada rato el reloj, obviamente, charlamos mucho de futsal. Tan atrasado estaba yo de acuerdo al horario convenido, que de todas maneras llegué tarde. Romina, acostumbrada, no se excedió en los reproches y al menos pudimos ver la película.

A los apurones bajé del auto aquel sábado por la noche. Siempre valoré el gesto de los Porta. Y si nunca les reiteré mi gratitud por lo que hicieron, ésta, queridos Leo y Javier, es una excelente oportunidad para agradecerles una vez más. 

Foto: Leo Porta es el que filma. Su hermano observa detrás de Seba Espigares (de buzo azul) y completa la escena, de traje, Martín "Mape" Figueira. 

octubre 31, 2020

LOS SCOCCHERA

 

Es muy posible que haya conocido a Osvaldo Schocchera el mismo día de la primera salida de La Voz del Futsal. Aquel viernes concurrí a la AFA para entregar las revistas y los delegados de la Segunda División estaban reunidos en el segundo piso. Osvaldo ya representaba a Social Parque, que en aquel 1998 hizo su debut en el futsal de la Asociación. Muy pronto, ya en el gimnasio de la calle Marcos Sastre, conocí a su esposa Mirtha. Emiliano, el hijo de ambos, jugaba en la tercera tricolor mientras en primera descollaban figuras como el Bocha Batista, Gastón Maddoni y Carlos Lara.

 En esa época me gustaba coleccionar camisetas. Me atreví a pedirle a Osvaldo una de su club. Con sorpresa, sólo unos días después, vi como se apareció en la AFA, no sólo con una camiseta: también con un pantaloncito y hasta creo que con un par de medias para obsequiarme.

Los dirigentes y delegados suelen solicitar notas sobre sus respectivas instituciones. No está mal. Todo lo contrario. Pero lo que me llamaba la atención de Osvaldo, era que dentro de su alcance, daba todo sin pedir nada a cambio. Durante muchos años, Parque aportó una publicidad para la revista. En todo ese tiempo, no recuerdo que Scocchera me haya sugerido que le hiciera un reportaje a un jugador o a un técnico. Su sentimiento por la institución, entiendo, estaba al margen de esas cuestiones.

El perfil de Mirtha era parecido, aunque ella lo exteriorizaba de otra manera. Una noche, en AFA, recorrió pasillos, golpeó puertas y habló con gente que ni conocía, porque Emiliano, recién arribado a Italia después de un paso por San Lorenzo, no podía debutar en el Chievo Verona. El transfer todavía no había llegado y ella no se quedó quieta hasta no haber agotado sus posibilidades de solucionar el tema.

“Memo” regresó en 2011 de su largo periplo en el calcio. Personalmente, mi relación con él, fue tan buena como con sus padres. Después de pasar por Parque 17 de Agosto, Nueva Estrella y Newbery se dedicó a la dirección técnica en esta misma institución, a la que, ya con el buzo de entrenador, hizo llegar a la Primera División. Su padre llegó a disfrutar de esta conquista. Poco después, en el verano de 2017, falleció. Había tenido, además, una importante participación en la organización de las categorías promocionales, siendo uno de los fundadores de una liga, cuando quizás muy pocos pensaban en darle competencia de futsal a chicos menores a la octava división.

Ya no está más su padre, pero ahora como DT de River y seguramente, a futuro, más allá del nombre de una u otra institución puntual, gracias a Emiliano, el futsal y el apellido Scocchera continúan íntimamente ligados. 

Foto: Pasión Futsal.

octubre 30, 2020

LA NOCHE DE LOS CHORIPANES INTOCABLES

 En octubre de 1999, los partidos televisados se disputaban los jueves por la noche en el Cedem de Tres de Febrero. En ese momento la transmisión comandada por Osvaldo Yankillevich se grababa para ser emitida posteriormente, por un canal de cable. De mi memoria nunca se fue un partido jugado en Caseros, entre River y Ferro. No porque haya sido un gran espectáculo. Y a decir verdad, si quizás lo fue, no es por esto que lo recuerdo. Ni siquiera registro en mi mente el resultado de aquel encuentro. En cambio, tengo muy presente que esta noche, pudo haber sido la que más hambre pasé en una cancha de futsal.

Había salido de mi casa temprano. Supongo que almorcé normalmente y después de ocupar la tarde en cuestiones personales que no me permitieron comer nada más, salí rumbo a Caseros en el anochecer. Hice una combinación de colectivo y tren, arribando al gimnasio con la esperanza de que hubiera allí un restaurante, buffet, kiosco o cualquier espacio gastronómico que me permitiera mitigar un hambre que ya era muy fuerte. Con la ilusión de poder hacerlo, no quise comer nada en el camino, por la prisa que llevaba y porque nunca fui partidario de ingerir nada en la calle, de no ser estrictamente necesario. Sin embargo, esta vez me arrepentí, ya que en el gimnasio nada había para saciar mi necesidad.

En realidad, sí había. Y mucho, pero sólo pude conformarme con el olor… Aquí está la parte “jugosa” de la anécdota: dentro del predio se estaban cocinando unos chorizos y por supuesto, hacia allí me dirigí con el objetivo de efectuar la urgente adquisición de un choripán. Sin embargo, me detuvo la negativa de uno de los encargados de la parrilla, que me dijo algo así: “No, esto no está a la venta, es para la gente de la transmisión, que viene a comer al final del partido”. Creo que insistí una vez más pero no hubo caso, el hombre volvió a negarse a entregarme el chori. Me quedaban dos posibilidades: una, era esperar a que finalizaran el encuentro y la transmisión, para luego entablar contacto con Yankillevich, que seguramente me habría invitado a quedarme a cenar con ellos. Pero todavía no tenía tanta confianza con Osvaldo y además, entiendo que esto no hubiera demorado menos de una hora. Opté por la segunda: aguantarme la nada agradable sensación de estómago vacío y regresar presurosamente a casa, para mitigar, cerca de la medianoche, el hambre acumulado por horas y horas. 

Foto: una formación del Ferro '99. 

octubre 28, 2020

UNA "VOCECITA" EN EL TELÉFONO

 


Corría el año 2002, o 2003. En forma paralela a mi labor como editor de La Voz del Futsal (por el momento era sólo la revista y el programa radial, nada de Internet) yo tenía un trabajo como empleado administrativo de una entidad deportiva. En aquella oficina en la que me encontraba, el teléfono de línea sonaba en forma constante y yo era el encargado de atenderlo.

Una tarde, sonó la campanilla, levanté el tubo y del otro lado de la línea, alguien con una vocecita realmente muy finita, me sorprendió al preguntarme por una cuestión sobre el futsal. Según lo que recuerdo, pretendía que yo le diera un dato acerca de resultados y/o goleadores de una categoría de inferiores de Primera B. Era una información que salía en la revista cada viernes, pero, al parecer, este lector no podía sostener la intriga, ya que era uno de los goleadores de aquel campeonato.  El chico del inoportuno llamado era Santiago Basile, y éste fue mi primer contacto con él. Así, trató de averiguar el dato por parte del mismísimo director de la revista, algo a lo que por otra parte, yo ya estaba bastante acostumbrado, pues no Basile no era el único que lo hacía, aunque, eso sí, no a mi teléfono laboral.

Muy pocos en el ambiente del futsal tenían este número. Quizás podían contarse con los dedos de una mano. Pero el pequeño Basile, jugador de All Boys Saavedra, logró conseguirlo y llamar, equipado con tanto o más atrevimiento con el que encaró a los defensores rivales en el transcurso de su prolongada trayectoria. 

Foto: Basile y César González (su DT en All Boys Saavedra) en 2006.

octubre 26, 2020

EN FURGÓN A CASEROS, LA NOCHE DEL ASCENSO DE MODELO

 

Villa Modelo, el día de su primer ascenso a la A.

 

A lo largo de mi actividad periodística en el futsal, mi periplo por las canchas se valió de viajes en diferentes medios de transporte. El tren y sobre todo la bicicleta, eran mis preferidos. Y a veces, debía combinarlos. Esto se daba por ejemplo, cuando asistía a los partidos programados en el Cedem de Tres de Febrero, cercano a la estación Caseros del Ferrocarril San Martín. Allá por 1998, los encuentros televisados pasaron de la sede de Platense, hacia este gimnasio, más amplio y con un estadio de dimensiones más grandes. Debido a la modificación han sido unos cuantos los viajes que realicé hasta Caseros, subiendo con mi bicicleta al furgón, a partir de la estación La Paternal.

Uno de los partidos en los que recuerdo haber hecho esto, fue el que sostuvieron Villa Modelo y Juventud Unida, por la final del octogonal ’98. Los rojinegros ganaron y subieron a Primera, como el segundo equipo ascendido, detrás de San Lorenzo, que había sido campeón. Después del encuentro, tras haber hecho notas a protagonistas de los planteles, tuve la gran alegría de que un jugador de Juventud Unida –si mal no recuerdo su apellido era Chacón- me obsequió su pantaloncito con el escudo del club y el número cuatro. Muy contento, en medio del silencio de esa noche veraniega, recorrí en bici las aproximadamente ocho cuadras que separaban el gimnasio de la estación. Esperé el tren, subí al furgón y emprendí el regreso, nunca desprovisto de esa cuota de tensión que denotaba el viaje.

Confieso que me preocupaba un poco el hecho de hacer estas travesías por Capital y el Gran Buenos Aires, por el potencial peligro que podrían llegar a implicar. Durante los viajes de ida, en el anochecer, tenía la compañía de numerosos pasajeros, pero las vueltas, cerca de la medianoche, eran mucho más solitarias. Así y todo, creo que estas circunstancias nunca me detuvieron. ¿Por qué? Hay dos o tres hipótesis: las cosas allá por los Noventa estaban menos “picantes” que en estos tiempos, o a los veintitantos años, era yo el que estaba más predispuesto a correr este tipo de riesgos, que según hoy entiendo, eran absolutamente innecesarios, o bien, seguramente, una combinación de ambas.