A CADA PASO
Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos. Proverbios 17:22.
“¡Cómo quiero que llegue ese día!”. “Cuando lleguen mis vacaciones seré feliz”. “Cuando pueda comprarme el auto para el que estoy ahorrando, ahí voy a disfrutar”. “Cuando supere este problema que me molesta, todo cambiará”. A menudo vamos detrás de un objetivo pero al llegar a él, no lo disfrutamos como imaginábamos porque aparece una nueva meta que ocupa nuestros pensamientos. Es que para gozar la vida, la clave no es obsesionarnos con la llegada. El desafío es -sin descuidar nuestras metas-, encontrar la manera de disfrutar el recorrido, o sea, cada momento por el que transitemos. Probablemente, tengamos muchos motivos para hacerlo y por la preocupación por arribar al punto tan ansiado, ni nos damos cuenta de que la felicidad está disponible a cada paso.
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