DESAFIANDO EL MANDATO CULTURAL
Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa. Salmo 127:3.
Hasta hace no tantos años, formar una familia era el objetivo de vida de mucha gente. Hoy, eso se modificó, al ritmo del excesivo individualismo que reina, y que conduce a que las personas no quieran comprometerse más allá de su propio ser. Sin embargo, hubo quienes desafiando imposiciones culturales consiguieron sobreponerse a esa tendencia marcada por el egoísmo, y hallaron en el seno familiar que armaron, una auténtica fuente de felicidad. Aunque el mandato social intente arrastrarnos hacia el lado opuesto, no perdamos de vista la importancia de tener en la formación de una familia un objetivo de vida. Si bien parece complicado, todo se facilita cuando no te olvidas de recurrir a la sabia ayuda de Dios para que te acompañe, en este y en todos tus asuntos.
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