octubre 07, 2013

«SI ESTÁS EN LAS MALAS, NO HAY NADA MAS LINDO QUE EL AFECTO DE LA GENTE»

Alan Calo será operado este lunes y no podrá jugar hasta abril de 2014

Una mueca de contrariedad surca el rostro de Alan Calo cuando se le pide que recuerde el momento de la lesión. «Es feo, es feo. Uno se acuerda de vez en cuando y no está bueno. Por eso trato de pensar en otras cosas y no en eso, que ya quedó atrás», dice el jugador de Pinocho, que el lunes será intervenido quirúrgicamente por una rotura de ligamentos sufrida hace un par de meses.  «Fue una jugada rara -sigue recordando-. El partido, con Alvear, era tranquilo. Tiré un centro atrás y quedé apoyado sobre mi pierna derecha. Ahí sentí un contacto arriba. Giré todo mi cuerpo alrededor de la rodilla y escuché el ruido de la rotura. El dolor fue muy intenso, lo mismo que la inflamación. Dos días más tarde me hice la resonancia y se confirmó la lesión».
El ánimo de Calo, hoy, es bueno. En ello, mucho tiene que ver la buena onda del ambiente del futsal, que según comenta, le acercó innumerables muestras de apoyo. «Parece mentira, pero ya hace seis años que juego en Pinocho y la gente siempre te demuestra ese afecto que a uno le hace bien en lo anímico. Con esto de la lesión, me pone muy contento que se acerquen y me deseen lo mejor. Cuando estás en las malas, no hay nada más lindo que eso. Y lo digo tanto por los de Pinocho, como por toda la gente del futsal, de la que siento gran cariño».
Ante una consulta lógica (¿por qué si se lesionó hace dos meses, recién ahora se da la operación?) responde: «Además de los cruzados y meniscos, también tuve una rotura del ligamento interno. Este se regenera solo. Lo que hablamos con los médicos, era hacer un par de meses de kinesiología, para que no haya que operarlo. Ahora ya esrtá curado. Y este lunes me opero de la otra parte. Será en el Sanatorio Las Lomas, a las 10. Después, un par de semanitas de férula y espero volver a trotar en dos o tres meses. Para volver a jugar no quiero apurarme. Recién lo haré cuando esté bien. Calculo que eso será para abril o mayo. Esa es la idea».
En estas horas difíciles, a Calo también le sirve como terapia su trabajo en la Escuela de Futsal, emprendimiento que en sociedad con Mauro Riente, puso en marcha a principios de esta temporada. «Es lindo. Lo hablé mucho con Mauro. Le comentaba que aunque no pueda patear, esto de estar en la escuela, tan cerca de la pelota, me hace bien. Poder enseñarle algo a los chicos, es lo más lindo que uno tiene hoy por hoy». A continuación, explica el progreso que ha evidenciado la escuela: «Arrancamos con 15 o 20 alumnos y ya pasamos la barrera de los 30. También sumamos el futsal femenino y por suerte las chicas se están animando a venir. Estoy muy contento por este desafío, que nació porque Mauro, ya de hace muchos años, dirige futsal y baby. Por mi parte, siempre quise hacer algo así. Entonces, nos juntamos y dijimos: «No hay una escuela de futsal, vamos a ver qué pasa». Era un desafío y nos está yendo bárbaro. Lo poco o lo mucho que sabemos, tratamos de enseñárselo a los chicos para que este deporte siga creciendo».
El ex jugador de Lamadrid indica que la experiencia de Elías al frente de su escuela de arqueros, sirvió como punto de referencia: «Nos sentamos con Santi porque teníamos muchas dudas. Queríamos saber cómo era todo y hablamos bastante con él. Nos dijo que al principio iba a costar, pero que le diéramos para adelante. Que cuando lo viéramos crecer, nos iba  fortalecer».
Y ofreció algunos detalles a propósito del funcionamiento: «Son bloques de una hora y media, con chicos de 5 a 18 años. Las clases consisten en brindarles conceptos de técnica individual, táctica, movimientos. Cosas que habitualmente se aprenden en el roce con tercera o primera. Lo que nosotros hacemos es dárselo desde más chicos, para que cuando lleguen a nuestra edad tengan los conceptos más claros».
Entre los asistentes, mayoritariamente, estaba la gente de su club cuando el proyecto arrnacó: «Vinieron unos cuantos de Pinocho. Al principio se da eso, que se acoplan los conocidos, a los cuales uno les tiene un afecto. Después, el boca a boca va sumando. Gracias a eso, vinieron alumnos de otros clubes también».
Le preguntamos por su hermano menor, Matías, aquél muy buen  arquero que se iniciara en Lamadrid y habiendo jugado en Sportivo Barracas el año pasado, en 2013 no fichó para ningún equipo. «El Bocha ahí anda -señala Alan-. Como se puso de novio, está desaparecido. Nada más juega con los amigos. De fustal no quiere saber nada. Se extrañan sus voladas y sus tiros de atrás de la mitad de cancha».
Por último, con una sonrisa deja entrever cierta preocupación por algún kilo de más que apareció, favorecido por la inactividad: «Y.... no es fácil el tema. A mí me gusta demasiado comer y el hecho de estar parado no me ayuda. Espero empezar a moverme cuando antes porque si no esto se me va a complicar».

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