septiembre 16, 2012

EN UN FINAL DE PELÍCULA, KIMBERLEY SE LLEVÓ EL PREMIO COMPLETO


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Kimberley derrotó a Barracas por 3 a 2, en un partido de infartante final. Sólo 22 segundos faltaban cuando el equipo visitante obtuvo la ventaja decisiva, marcada por Escudero, de sexta falta. Pero no fue esa la única alternativa emocionante llegada sobre el cierre. Poco antes, pasó de todo: goles, un expulsión, un tiro de sexta falta malogrado, y, especialmente, un cuota importante de polémica.
El primer tiempo había sido equilibrado. Barracas tuvo un mejor comienzo, siendo Trifone quien abrió el marcador a los 5', empatando Gonzalo Farach a los 12', como reflejo de la mejoría visitante. 
Kimberley pudo irse en ganancia al vestuario si Albertini hubiera convertido un doble-penal a los 17', pero Dalio le atajó el remate y el período inicial culminó 1 a 1.
En el complemento no se produjeron grandes variantes. El joven equipo de Mónaco contó con más tiempo la posesión del balón, generando oportunidades claras que Dalio, con una sólida tarea (más allá de la falta de puntería de los rivales) se encargó de neutralizar. El elenco de Pacheco, en cantidad algo menor, también tuvo las suyas, llegando éstas mayoritariamente vía contragolpe. En definitiva, ni uno ni otro lograron concretar en la red el peligro generado. Hasta que a 2 minutos del final, todo cambió.
Iban 18 minutos y Antonelli salió rápidamente de contra. Su carrera se vio interrumpida cuando un adversario le quitó el balón -desde nuestra posición, con falta- y en la misma jugada De Russis señaló el 2-1 para la visita, ante las enérgicas protestas de los barraqueños.
El local parecía aniquilado por el golpe, pero con Galiñanes como arquero, sacó fuerzas desde muy adentro y consiguió llegar al empate por intermedio de Guariniello (asistencia de Galiñanes) a los 18'30''. 
Entrado ya el último minuto, los albirrojos fueron por el triunfo sin sacar a Galiñanes de su improvisada posición. Pero terminarían quedándose con las manos vacías a raíz de otra jugada que acarreó fuertes quejas: a 25 segundos de la chicharra, el árbitro Romo le cobró a Antonelli una mano que -por tener ya amarilla- implicaba expulsión y sexta falta a favor de Kimberley. Pateó el arquero suplente Nicolás Hurtado pero como el juez juzgó adelantamiento de Dalio -que desvió el remate- el tiro volvió a ejecutarse. Esta vez, entró a hacerlo Bonvín, que no falló: 3 a 2.
Barracas fue por la hazaña, pero ya no tuvo tiempo. La pitada final, desencadenó una mezcla de hechos: el festejo de Kimberley, el correcto saludo del conjunto perdedor y la actuación de la dupla Romo-Miceli como blanco de un severo cuestionamiento por parte de la afición barraqueña.

SALDOS Y RETAZOS
Mónaco y Guariniello se saludaron afectuosamente antes del partido. Habían sido compañeros en San Lorenzo. "Yo recién pude jugar cuando vos te fuiste del club", le dijo el Pollo al Negro. Y no le faltaba razón, ya que allá por el 2004, ambos ocupaban el puesto de pivot, siendo Mónaco figura indiscutida de aquel equipo que se consagró campeón dirigido por Alejandro De Nicola.
La foto de Minutella de cada semana. Esta vez, lo "escrachamos" espiando el partido en el entretiempo de Estrella -Alvear, dado que en la cancha de al lado (en el predio de Villa Modelo) estaba jugando su nuevo equipo, en el cual, por otra parte, aún no pudo debutar.
Un letrero ubicado estratégicamente en el acceso a la cancha de Villa Modelo, invita a la gente a comportarse con corrección. "Quien genere problemas será expulsado", indica, sin mayores preámbulos. Prevenir es curar...

Una postal de un final atrapante. A 25 segundos de la chicharra, Nico Hurtado se prepara para ejecutar una sexta falta que Dalio desviará al córner. No obstante, el juez invalidó la ejecución, argumentando adelantamiento del arquero de Barracas. Entonces, Mónaco cambió el pateador, designando a Escudero, que sí convirtió. Fue el 3-2, momento de mayor éxtasis para Kimberley y, al mismo tiempo, el instante de más desazón para un Barracas que cuestionó enérgicamente la actuación arbitral.

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