PERMÍTANME ESTE CONSEJITO.
No menospreciar la mejor de las guías
A través de
las Escrituras, Dios entregó una guía de instrucciones donde, entre tantas
cosas, figuran deberes y obligaciones que los seres humanos deberíamos cumplir.
Cuando a partir de la fe uno se esfuerza por satisfacer estas demandas, suele hallar
rechazo en cierta gente, porque el hecho de vivir de acuerdo a estas reglas,
muchas veces no va en la misma dirección que las costumbres del mundo actual. Antes
de continuar, me permito hacer esta pregunta: ¿Somos conscientes en lo que se
ha convertido el mundo actual? Repleto de guerras, odio, violencia, egoísmo, desigualdad
social, desastres ecológicos, etc.
La Biblia
que tantos se han ocupado de denigrar, contiene leyes formuladas con el
objetivo de que vivamos mejor en nuestro paso por este planeta. Pero al haberle
dado la espalda a su Creador y querer vivir a nuestras propias manera, no
hacemos más que meternos en problemas de todo tipo, en lo particular y en lo
global.
Dios dictó
normas alimenticias, higiénicas, de convivencia entre pares, de respeto hacia
Él… El ser humano en general, ha hecho oídos sordos. Y los creyentes son criticados
cuando sí intentan poner en práctica esos lineamientos. “Todo está prohibido”,
dice, con rebeldía y soberbia, aquél que menosprecia al creyente fiel,
ridiculizando su fe. Pero muchas veces ignora que éste lo hace porque en estas
leyes, reconoce la mano del Señor, y las cumple por amor hacia Él (porque
entiende que su Creador trazó un camino para proteger al ser al cual creó y el
mundo en el cual habita), aún cuando esto va a contramano de los sistemas negadores
de Dios que mandan en el mundo moderno.
En una casa
de familia, un padre pone las reglas, y si éstas a veces son rígidas o poco
atractivas, por lo general, están pensadas a favor del correcto funcionamiento
del hogar y para beneficiar a los hijos. ¿Qué pasa cuando éstos desoyen la
dirección y el buen consejo de los padres y hacen lo que les place? La casa se torna
desordenada y caótica.
La familia,
cada vez más desprestigiada en las épocas que corren, es la célula de la
sociedad. No debería extrañar, entonces, que nuestro vapuleado planeta sea lo
que es.
Un sustento
bíblico:
Cumple los mandatos del Señor tu Dios; sigue sus
sendas y obedece sus decretos, mandamientos, leyes y preceptos, los cuales
están escritos en la ley de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas y por
dondequiera que vayas. (1 Reyes 2:3).