Pero a partir de aquel instante, Kimberley empezó a levantar su rendimiento, logró descontar, luego se puso a tiro de empate y el desarrollo, de un ida y vuelta emocionante, se volvió muy entretenido para la vista del observador imparcial. Y después de un par de goles para cada bando, los dirigidos por César González, a los 10' del ST, lograron el empate que tanto buscaban: 4 a 4.
Sin embargo, la visita nuevamente se puso adelante gracias a una excelente jugada de Camillli (apiló rivales en una loca carrera de contraataque) que coronó Sotelo. El cotejo había ingresado en su fase de mayor emoción, lo que se tradujo en un nuevo empate de Basile a los 16'. Parecía que sería ése el resultado final, pero faltando apenas siete segundos Kimberley se adelantó por primera vez en el tanteador mientras la polémica se instalaba en el Estadio Malvinas: en una jugada que involucró a Hiza y Ruscica, el capitán de Independiente reclamó una falta del Pipi que el juez asistente Rodríguez Cantti no juzgó como tal, derivando esa acción en el 6-5 convertido por Basile. Y cuando el partido se moría, el arquero Regueiro, desesperado, perdió un balón en mitad de cancha y Martínez Riveras aprovechó la situación para concretar un 7-5 en el que quizás pocos creían escasos segundos atrás.
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