El Coqui Oliveri, autor de tres goles, fue una de los hombres màs destacados del elenco visitante -que además mostró jugadores como gravitantes como Mbazbaz, Mareco, Broggia o Padula-, pero sin dudas, la figura máxima fue su arquero Sebastián Rodríguez, que se encargó de aniquilar una y otra vez gracias a sus estupendas atajadas, las esperanzas locales de revertir la historia. Y si bien el DT de Glorias manifestaba cuales habían sido sus intenciones originales, luego reconoció que ante la insistencia de Kimberley por convertir "di indicaciones para que el equipo esperara atrás y saliera de contragolpe". A través de esa vía, llegaron más gritos de gol, que sirvieron para aferrarse definitivamente a un triunfo que jugadores e hinchas festejaron largamente.
En cuanto a locales, un nuevo traspié -el tercero en forma consecutiva después de la gran victoria contra Boca- provocó que los rostros serios dominaran la escena en la noche de La Paternal.
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