Emanuel
Santoro continúa en la conducción de la primera de Banfield, suceso que sin
interrupciones, se da desde 2017. El DT del Taladro tiene apenas 34 años y su
carrera en la dirección técnica ya lleva acumuladas varias temporadas, pues
antes de trabajar con un plantel superior, también se desempeñó al mando de
diversos equipos de divisiones inferiores. Acerca de estos temas, La Voz del Futsal
conversó con él.
¿Qué
recordás de tu debut como DT de primera?
Fue en marzo
de 2017. El primer partido del año del ascenso. Cancha de América, versus
Caballito como visitante. Ganamos 2 a 1, en un partido que sufrimos bastante.
Caballito venía de la A, era un rival duro y nosotros teníamos muchos chicos
que estaban dando sus primeros pasos.
¿Cuál fue tu
mejor momento como DT?
Creo que
este ciclo de 3 años lo elijo como un gran momento en general. Nos propusimos
una serie de objetivos y logramos alcanzarlos progresivamente. Armar un equipo
competitivo como los jugadores que veníamos formando en inferiores, ascender,
mantenernos en Primera, quizá este año era el momento de dar el salto, pero la
pandemia nos dejó con las ganas hasta el momento.
¿Y el peor?
Algunos
momentos del último año fueron difíciles, cuando los resultados no se daban y
tocaba ver la tabla al revés, e incluso esperar algún otro resultado. Por
suerte pudimos mantener la categoría sin jugar Play Out, pero con altibajos en
los rendimientos a lo largo del año que debemos mejorar. Realmente es un honor
jugar en la elite de nuestro Futsal y lo disfrutamos cada vez que el equipo
sale a la cancha,
¿Tu momento
como jugador?
Como jugador
muy pocos me conocen, o mejor dicho, me conocieron. Tengo 34 años recién, pero
ya llevo más de una década retirado. Tengo un recuerdo muy lindo del año 2002,
que jugaba en Villa Modelo en cuarta y la primera salió campeona en la A, era
todo color de rosa en el club. Y después, los años siguientes, en Country de
Banfield, junto a Juani Moris, sin dudas fueron inolvidables en todos los
aspectos. Poder jugar con tus amigos, en el club de tu infancia, no tiene
precio.
¿Y el peor?
Creo que el
primer año, que tomé la decisión de dejar de jugar y dedicarme sólo a entrenar
(quinta y cuarta, en ese momento). Entrañaba muchísimo el día a día del entrenamiento,
pero ya era el momento de dejarle el lugar a los más jóvenes que venían atrás
(y eran mejores que yo, obviamente).
¿Te dedicás
a algo más aparte del futsal?
Soy
periodista y editor de video, pero desde hace unos años estoy un tanto apartado
de los medios. Mis actividades actualmente están vinculadas 100% al deporte.
Además de Banfield, que es bastante full time, sigo trabajando con videos
relacionados al deporte y en un proyecto de una escuela formativa de Futsal.
Con respecto
a esta Cuarentena, en lo personal ¿qué es en lo que más te perjudicó?
Soy de
disfrutar mucho el día a día de los entrenamientos, para mí el futsal es un
estilo de vida. Y esas 4 o 5 horas en el club, son el momento más esperado.
Tanto desde lo deportivo, como desde lo humano. Se hizo difícil la cuarentena
tan extensa sin eso, pero de a poco lo estamos recuperando
¿Y si
tuvieras que encontrarle algo positivo?
Dentro de
este panorama adverso se pueden rescatar algunas cosas. Siempre, de lo malo,
hay algo bueno. En primer lugar, que el grupo se mantuvo unido y se fortaleció.
En segundo lugar, aprender a valorar lo que para nosotros antes era normal y
hoy ya no lo es tanto. Desde lo personal, me sirvió para seguir capacitándome y
también estrechar vínculos con muchos colegas de diferentes partes del mundo.
Foto: politicadelsur.com