agosto 15, 2012

"MIS JUGADORES ME PREGUNTABAN: ¿Y A VOS QUIÉN TE CITÓ?"


Tras una inactividad de tres años, Javier Arce volvió a ponerse los cortos en Juvencia, el equipo al que además dirige técnicamente.

«Esto de debutar con la camiseta de Juvencia me motiva mucho y me da más ganas para revertir la situación en la que estamos hoy». Javier Arce dejó de ser exclusivamente el técnico de Juvencia para convertirse además en jugador. Contra Ferro, jugó su primer partido oficial luego de haber dirigido al equipo en el Apertura. Su participación, se limitó a los últimos tres minutos del primer tiempo, donde en la posición de último, tuvo una aceptable actuación. Antes y después de esos minutos en cancha, ejerció la labor habitual desde el banco de suplentes: «Tomé la decisión de volver, para darle un envión  anímico al grupo. En la entrada en calor, en el vestuario, los veo a los chicos más sueltos...  HAcía un mes un medio que estaba entrenando».
-¿Cómo te sentiste dentro de la cancha?
-Soy consciente de que en la parte física y en el juego, me falta. Para estar a punto tendría que adquirir más ritmo de partidos. Pero uno por ahí juega más con la experiencia.
-¿A quién le pediste autorización para entrar?
-Qué buena pregunta (risas)... Claro, los chicos también me cargaban. «¿Quién te citó?», me decían. Hablando en serio, en un momento sentí que tenía que entrar para meterle una pausa al equipo. Fue tan dinámico lo de Ferro, que Juvencia también entró en ese juego y había que bajar un poco el ritmo para ganar en tranquilidad. Los chicos me explicaban que cuando yo ingresé se sintieron más cómodos, más confiados... Como que fue el envión que el equipo necesita para jugar estos partidos.
-¿Por qué en el ST no volviste a ingresar?
-Porque al equipo lo vi bien, muy ordenado. Aparte, es como te decía: cuando te hacen un segundo gol y tenés que ir a buscar el partido más arriba, también precisás mayor velocidad. Entonces confié en ellos, que lo estaban haciendo bastante bien.
-¿Hubo alguien que haya influido en tu decisión?
-El Coco Britos. No me une ninguna amistad con él, pero igual lo quiero decir. Cuando en el Apertura enfrentamos a 17 de Agosto, me preguntó que hacía del lado de afuera. Le respondí que quería compartir más tiempo con mi familia. Me dijo: «No, Javi, vos tenés que jugar, aunque sea cinco o diez minutos, a tu equipo le va a venir bien». Después, dentro de Juvencia, Martín Paolorosso y Fede Suárez, que fue el primero que me insistió para que fichara apenas llegué al club. Y en mi casa, mi señora también me impulsó a volver a jugar.
-Después de tantas lesiones, ¿sentiste temor?
-Para nada. Lo de las lesiones es un tema terminado. Lo que hizo que me retirara no fue eso, sino el hecho de llegar de entrenar y ver que mis hijos estaban durmiendo y no poder compartir una cena en familia. Pero ellos también se morían de ganas de verme jugar. «Dale papi, jugá», me decían. Y me picó otra vez el bichito.
-Es imposible pasar por alto el delicado momento de Juvencia con respecto al promedio. ¿Qué opinás?
-Que está jodido. Acostumbrado a San Lorenzo, que peleaba arriba, no sabía lo que era luchar por no bajar. Pero también es importante ponerle el pecho a las cosas cuando están mal. Es facil estar en Boca o Pinocho. En cambio, la gente me dice «vos sí que tenés actitud por haber agarrado este equipo donde todo se hace con tanto esfuerzo». Cuando asumí, ya lo tenía claro y la dirigencia también lo sabía, porque en los últimos dos años se habían hecho muy pocos puntos. Pero nunca me presionaron, y me explicaron que si teníamos que descender había que aceptarlo, y a la vez ir armando algo a más largo plazo. Esto es un proyecto para dos o tres años. Si Juvencia se tiene que ir se irá, pero ojalá que sea para volver rápido. Igual, el equipo está entendiendo. En la primera fecha, perdimos 10 a 1 con Ferro. Una rueda después, sólo 4 a 0 y les costó ganarnos. Eso refleja el trabajo de uno. Y lo que más me lo demuestra, es que si al plantel le digo que el lunes a las 9 hay que estar para entrenar, a las 9 están todos. Y con todas las ganas.

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